


Valencia 1949
Murcia 1947
1940. Una buena aproximación a las "chicas topolino". Vaya, las pijas - modernas de la época.
Valencia 1952 

















Los patios de las casas se cerraban por la noche. Los vecinos no tenían llave del portal de su propia casa y, si alguno llegaba más tarde de la hora límite (sobre las diez de la noche), batía palmas, gritaba "!Vigilaaanteee! y desde el único bar abierto a esas horas llegaba un señor uniformado con aliento de adicto al coñac y un manojo de llaves colgando de la cintura. El hombre abría la puerta, daba las buenas noches y recibía una propina. ¿Un oficio inocente? En absoluto. Los vigilantes formaban parte de un cuerpo parapolicial. Eran antiguos ex- combatientes, falangistas o chivatos de confianza sin oficio ni beneficio. Estaban en el escalón más bajo del aparato represivo franquista y su función era --además de abrir los portales-- controlar los movimientos del vecindario e informar a la policía sobre quién andaba con quien y con qué horarios. Y esto hasta los años setenta.
Hermanitas de la Asunción Enfermeras Gratuitas de los Obreros a Domicilio
!Religiosas Operarias Doctrineras de Nuestra Señora de los Dolores!
Me imagino que la marca "3 p" en las tarjetas de monjas significa "tres pesetas". O sea, que les había dado tres pesetas a cada una.
Resumiendo el versito: mi trabajo es digno y usted lo necesita, pero me pagan una porquería. Cuento con los aguinaldos de Navidad para tirar adelante, así que siéntase en la obligación moral de darme algo. Lo que sea.